“¿Había alguna razón para no dejar crecer lo bueno en este pobre mundo?”, pregunta retórica que se hace el yo lírico en uno de los poemas y que envuelve el tono con el que Vestigios de ola rota nos invita a recorrer los paisajes íntimos en los que el amor, el dolor y la memoria se entrelazan como olas persistentes.
Con una poética que oscila entre la fragilidad y la intensidad, Ramiro Castro capta en sus versos los destellos de lo efímero: la finitud e inmortalidad de las mariposas, las presencias que se desvanecen, la nostalgia fundida con el tiempo. Cada poema es una invitación a explorar las contradicciones humanas: el deseo de permanencia frente a la inevitable transformación, el dolor que destruye pero también revela, las presencias y las ausencias.
En definitiva, con una poética que navega entre lo terrenal y lo metafísico, los versos de Castro nos conmueven y llaman a mirar profundamente en quiénes somos, para escuchar, en medio de los sonidos de las palabras entrelazadas, el eco de nuestro interior que nunca se extingue.
Alejandra Lamberti






