Tantos mundos caben en éste es un cóctel para iniciados.
Hay voluptuosidad, audacia verbal, aventura y montaje en esta Antología.
Victoria Lovell -poeta erótica, demoníaca- escribe el vacío. Ofrece ser leída mediante binóculos sensibles a recámaras, diálogos, monólogos y escondrijos. Zarandea el pasado, aún cuando sus hebras retornen sin envoltorio. Cada verso convoca un inesperado eclipse hurtado a lo imposible. Rutilan diversas series, radiaciones musitadas con precisión de bisturí donde el vibrar de los tonos tatúan pieles escarpadas. La afirmación gana consistencia por exhibir una escritura sin accesorios.
Liliana Heer




